jueves, 14 de diciembre de 2023

La gestión del conocimiento en la práctica de los deportes

Antes de terminar el año, me llegó la noticia que la Revista Tecnológica Educativa Docentes 2.0 considero incluir mi último artículo científico como parte del volumen 16, número 2 de dicha publicación. En este artículo mostramos cómo la gestión del conocimiento constituye un aspecto fundamental en la formación de los futuros docentes de la especialidad de educación física.

Pueden verlo en el siguiente link: https://doi.org/10.37843/rted.v16i2.370



sábado, 5 de agosto de 2023

La conciencia ambiental en los estudiantes de educación primaria

Con mucha alegría quiero compartir con ustedes mi más reciente artículo científico de revisión publicado, agradeciendo a la Revista de Investigación en Ciencias de la Educación Horizontes por considerar pertinente incluirlo en su edición extraordinaria 2023.
Pueden verlo en el siguiente link: https://doi.org/10.33996/revistahorizontes.v7i28.555





domingo, 29 de mayo de 2022

La Sociedad del Conocimiento y la Educación

Para poder abordar con propiedad la definición de sociedad del conocimiento, se hace necesario remontarnos a los años sesenta, década en la cual aparece un nuevo sector productivo llamado “sector de servicios”, mismo que logró un rápido crecimiento ya que se daba la posibilidad de integrar diferentes actividades industriales y comerciales gracias al intercambio de información. Por ello Castells (1999) acuño la expresión “sociedad de la información” en referencia al surgimiento de una nueva era, en la cual aparecen nuevas formas de intercambio, comunicación e información que facilitan la producción y el comercio a escala mundial.

Antes de terminar esta década, Drucker (1993) destacó la importancia de la productividad del conocimiento a partir de los procesos de sistematización y organización de la información. El conocimiento se convirtió en fuente primordial de producción de riqueza, dejando relegadas a un segundo plano a los factores tradicionales de productividad. Y es que se demostró que el conocimiento tiene la capacidad de generar grandes cambios y transformaciones en las economías, mercados e industrias. La sociedad de la información había evolucionado, ahora se había convertido en la “sociedad de la comunicación”.

El conocimiento tiene la capacidad de generar grandes cambios y transformaciones en las economías, mercados e industrias.

Con el devenir de los años las formas de comunicación se han incrementado, la forma de acceder a la misma se ha simplificado, y la velocidad en que se transmite se ha acelerado vertiginosamente. Gracias al surgimiento de nuevas tecnologías de información y a la difusión masiva del internet, se ha logrado que el impacto de la sociedad de la comunicación alcance a toda la sociedad en su conjunto; producto de ello las fronteras han desaparecido, se ha dado un comercio global que ha permitido que el mercado se dinamice y pueda aprovechar nuevas y mejores oportunidades. Obviamente estas oportunidades han podido tener mejor aprovechamiento por parte de aquellas sociedades que basan su economía en la manufactura de bienes y servicios, de la que pueden haber tenido aquellas otras que aún apoyan su economía simplemente en la producción.

La sociedad del conocimiento se convirtió en un concepto de gran importancia para el crecimiento económico, mismo que lamentablemente incrementó las desigualdades existentes en el mundo. A pesar de ello, no debemos olvidar que ahora todos los sectores de la sociedad podemos tener una mejor y mayor accesibilidad a la educación y a la información, lo cual sumado a  la libertad de expresión, nos abre la posibilidad de lograr el ansiado desarrollo para todos. En este sentido, la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (2005) declaró que “la sociedad del conocimiento debe comprenderse no sólo como una sociedad que se quiere comunicar de otra manera, sino que busca compartir un saber. Desde esta perspectiva, se trata entonces de una sociedad del saber compartido y del conocimiento, que tiene en cuenta la pluralidad, la heterogeneidad y la diversidad cultural de las sociedades”.

Dentro de la sociedad del conocimiento adquiere gran importancia la educación y el acercamiento a las redes informáticas; y es que el conocimiento se transforma en elemento primordial en el quehacer diario de los seres humanos. Así, todas nuestras actividades, sean económicas, profesionales, académicas, culturales y sociales se ven condicionadas por nuestras competencias y nivel de desarrollo de las mismas.

En la sociedad del conocimiento adquiere gran importancia la educación y el acercamiento a las redes informáticas

La sociedad del conocimiento es importante pues nos ha llevado a un mundo competitivo e innovador donde el flujo de información es constante y creciente. Nos ha llevado a desarrollar una alta capacidad de adaptación a los cambios, pues el hacernos diestros en la transformación de los procesos se ha convertido en una necesidad de subsistencia. Ahora el conocimiento es una fuente de riqueza. También refleja su importancia en la facilidad en la cual ahora podemos intercambiar información desde cualquier parte del mundo, lo cual ha roto las fronteras físicas y ha dado pie a nuevas formas de aprendizaje.

La comunicación mediante el uso de las computadoras y del internet ha dado origen a un vasto despliegue de comunidades virtuales, nos ha permitido simular realidades, diseñar procesos y procedimientos eficaces y eficientes, entre otras que han confluido para constituir el fenómeno social de la globalización. Así, la sociedad del conocimiento abre una gran puerta al avance y desarrollo de los pueblos, es nuestra tarea que vaya de la mano de una educación de calidad para obtener resultados óptimos.

Referencias Bibliográficas

Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información, Ginebra 2003 – Túnez 2005. Extraído de http://www.itu.int/wsis documents/index1-es.html

Castells, Manuel (1999). La era de la información. Traducción de Carmen Martínez Gimeno. Volumen I: La sociedad red. México: Siglo XXI Editores. 

Drucker, Peter F. (1993). La sociedad poscapitalista. Traducción de María Isabel Merino Sánchez. Buenos Aires: Editorial Sudamericana.

Forero de Moreno, Isabel  (2009). La sociedad del conocimiento. Revista Científica General José María Córdova. ISSN: 1900-6586. Extraído de: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=476248849007



viernes, 28 de mayo de 2021

Pasear en bici en Lima: ¡Aventura Extrema!

Dentro periodo de cuarentena, hubo un tiempo en el cual salir en automóvil estaba prohibido, ello hizo que muchos empecemos a ver a la bicicleta como un vehículo de lo más atractivo. Es así que decidí adquirir una “bici” para mi uso personal, cosa que no hacía desde tiempos inmemoriales. Mis primeras salidas fueron al mercado, a la panadería o al supermercado; distancias cortas y rápidas, la mayor dificultad estaba en regresar a casa con peso, pero todo tranquilo pues por las calles circulaba poca gente.
Me di cuenta que estas pequeñas salidas hacían que me sienta mejor: note que mi respiración mejoró, mi sensación de bienestar se incrementó y redujo mis niveles de stress. Por ello no dude en empezar a pedalear más seguido, por salud y por placer, sin depender exclusivamente de los días de compras.
Adquirí y mantengo la sana costumbre de salir a pedalear unos 25km diarios sin importar las condiciones climatológicas. Sin embargo, debo ser sincero en confesar que nunca imaginé que montar bicicleta se pudiera volver en una aventura extrema. Ya no es necesario tomar alguna bajada de la Costa Verde, la bajada de curvas de la Av. Raúl Ferrero o visitar el Parque Ecológico de La Molina para sentir la adrenalina correr por tus venas; ahora que lo automóviles y peatones circulan libremente, basta con dar una pequeña vuelta para sentir que vives "al filo del peligro".

Reglamentar el uso de las bicicletas es válido, pero más importante es aprender a convivir amigablemente en sociedad, con respeto y consideración para todos.

Podemos salir de nuestras casas pensando en dar un saludable y tranquilo paseo, la realidad rápidamente nos hace ver que esto no será posible pues estamos pedaleando el vehículo más irrespetado de la capital peruana: la bicicleta. Aún cuando vayamos por alguna de las pocas ciclovías que existen, no tardaremos en toparnos con algún auto estacionado que la invade, algún desadaptado motociclista que prefiere evitar el tráfico de las pistas, cierto personaje que decidió trotar y/o caminar en esta vía, o inclusive de algún desorientado que cree que es el mejor lugar para sacar a la mascota. No importa lo que el ciclista pueda hacer o decir, la respuesta siempre será la misma: “las ciclovías están mal hechas”.
Pero, como dijimos antes, existen muy pocas ciclovías, razón por la que ir en algún momento por las pistas es inevitable y perfectamente válido de acuerdo a la legislación vigente. Acá si, que Dios nos coja confesados; esquivar autos, ser cerrados por combis y colectivos, ser interrumpidos por autos que se detienen de improviso, evitar peatones que cruzan por donde les viene en gana y soportar insultos de “los dueños de la pista” son solo algunas de las muchas condiciones adversas con las que se debe convivir. Cualquier reclamo que se pueda formular es respondido con ironía: “acaso esto es ciclovía”.
Para cerrar el círculo, debemos mencionar que si por una de esas casualidades del destino, el ciclista llega a usar la vereda, será objeto de todo tipo de ofensas. Poco importa si el ciclista tuvo que invadir la vereda por evitar ser embestido por algún vehículo mayor, siempre se asumirá que todos los ciclistas son imprudentes.
Estimado conciudadano; si cree que las ciclovías están mal hechas eso no le da derecho a usarlas como parqueadero; si hay mucho tráfico eso no le da derecho a utilizar la ciclovía para adelantar; si su moto no puede avanzar rápido por la pista eso no le da derecho para circular por la ciclovía; si su perrito es rebelde y quiere hacer popó en medio de la ciclovía eso no te da derecho a pararse en medio de ella a esperar que termine sus necesidades; si le parece que las puertas levadizas son un peligro al caminar por la vereda eso no le da derecho a tomar tu caminata por la ciclovía; si le parece que la bicicleta va muy lento por la vía, y no hay una ciclovía por donde pueda transitar, eso no le da derecho a cerrarle el paso. Respeto y consideración, después de todo, recuerda que la bicicleta es una alternativa ecológica.

Foto: Diarios de Bicicleta - Pedalear o Morir
ciclistapiranha.com

Antes de terminar quiero dejar en claro que si existen ciclistas que incumplen las normas y ponen en peligro su integridad y la de los demás, pero la gran mayoría hacen todo lo posible por cumplir la legislación y por tratar de convivir en paz en medio de la jungla de cemento que se ha vuelto para ellos nuestra ciudad; eso si, con estas condiciones, ¡el ciclismo urbano es full adrenalina!

sábado, 29 de agosto de 2020

El Peor de los Virus

Los mensajes bonitos quedaron en el olvido, los aplausos a las autoridades también; hoy por hoy aquellos mensajes que decían que superaríamos esto juntos, que saldríamos fortalecidos y como mejores personas, y hasta los videitos caseros de “Resistiré” han quedado como un infame recuerdo.
Nuestro querido Perú se ha convertido en el país con mayor tasa de mortalidad debido a la pandemia de coronavirus en el mundo; y debemos ser hidalgos en reconocer que tan triste célebre mérito lo hemos alcanzado gracias a la ignorancia, egoísmo y falta de solidaridad que nos caracteriza como pueblo. ¿Duele leerlo? Pues es así, la verdad duele, y ¡cómo duele Perú!

"No hay nada más terrible que ver la ignorancia en acción" Goethe

Nos sentíamos orgullosos de haber tenido una rápida respuesta, de tener bajos niveles de contagio; pero nuestra ignorancia -atrevida, como siempre- nos llevó a sentirnos superiores al letal virus, a pensar que teníamos la situación bajo control, llegamos inclusive a cuestionar la veracidad del mal que aqueja al mundo; y decidimos entonces emprender una serie de eventos imprudentes y desafortunados.
Cuando la crisis económica nos llevó a limites insospechados, decidimos lanzarnos a las calles y tomarlas por asalto convirtiéndolas en auténticos mercadillos. Y si alguna autoridad pretendía hacer respetar el distanciamiento social, rápidamente las hordas de desadaptados les caían encima con insania delincuencial; apoyados por muchos “ciudadanos de a pie” que se convertían en tenaces defensores de lo indefendible. Se acusó -y sigue acusando- a las autoridades de no permitir el trabajo, de ser abusivas y de impedir el libre comercio; cuando en realidad estas lo único que pretendían impedir era la libre circulación del virus.
En medio de este contexto, el trasladarnos de un lugar a otro se hizo más pesado, la demanda por transporte público creció; pero como no nos gusta esperar, hacer colas no respetar el espacio de los demás; decidimos que lo mejor era protestar aduciendo que no nos dejan movilizarnos con libertad, por ello exigimos que el transporte público permita trasladar mayor cantidad de pasajeros. Obviamente en esta queja se contó con el apoyo de un gran número de transportistas, para quienes -obviamente- les sale más rentable trasladar mayor cantidad de pasajeros por viaje; “economia es progreso” decían, total, la vida no vale más que un pasaje de “china” para algunos.
Nuestra nueva normalidad cada vez se acercaba más a la acostumbrada; y empezamos a extrañar nuestras costumbres sociales, por ello dijimos que era injusto que nos impidan reunirnos con la familia y amigos, que iba contra nuestra salud mental el no poder asistir a fiestas y reuniones. Por ello decidimos ir a visitar a todos los que habíamos dejado de ver por buen tiempo -¿acaso no era por cuidarnos mutuamente?- y asistir a cuanta reunión social se nos presente. Nunca nos importó que el COVID-19 sea el invitado de honor en todas estas situaciones.
Somos un pueblo ignorante, y estamos siendo testigos de nuestra propia destrucción; tal como nos advirtió uno de nuestros libertadores. Lamentablemente no hay quien nos libere del yugo de la ignorancia, el gobierno nunca apostó por la educación, pues su populismo barato lo llevó al extremo opuesto: tratar de destruir cualquier intento por brindar una mejor educación. Lo que vemos hoy por hoy y nos mata es resultado de un pésimo sistema educativo, mismo que pretende salvar el año escolar entregando tabletas educativas en octubre -cuando el año escolar está por acabar- y discutiendo la pertinencia o no de que haya repitencia -una oda a la mediocridad-
En el Perú la educación no tiene valor alguno para las autoridades y el gobierno lo dejó plenamente demostrado al no formular ningún plan educativo coherente para el atípico año escolar 2020, al dejar desprotegida a la inversión privada en educación, al no hacer nada para salvaguardar la imagen de los maestros ante el “fuego cruzado” propiciado por el desmedido ataque de algunos padres de familia contra los colegios, al abarrotar de alumnos las aulas virtuales de los colegios públicos, al engañar a las poblaciones más alejadas y vulnerables con promesas de recursos educativos que aún no se materializan, al permitir que las condiciones de trabajo para los docentes sean aún peores, y un largo etcétera.


Los defensores de este gobierno seguramente me dirán que nuestro “honorable” primer puesto es resultado de una serie de nefastos gobernantes que dejaron desprotegida a la sociedad al no educarla, dejándonos como resultado generaciones sin aspiraciones, sin valores, sin cultura, sin empatía, sin respeto. Les doy la razón, pues gracias a ello vemos con indignación como diariamente muchos no valoran la vida (la propia, mucho menos la ajena); pero debemos ver conla misma indignación la nula reacción de las autoridades. Dios quiera que el futuro no nos depare una crisis similar, pero de ser así, ¿no sería mejor empezar a prepararnos? La educación es la llave que tienen los pueblos para lograr la superación, ojalá nuestras autoridades lo entiendan y dejen de gastar en paliativos para pasar a invertir en el futuro, en una buena educación.
Recuerden, el peor virus es la ignorancia humana, y para este, SI HAY VACUNA.

sábado, 18 de abril de 2020

Los maestros merecemos más que esto

Los maestros merecemos más que esto
Por Mg. Francisco Martínez Salinas

Hace un par de semanas fui víctima de un ajusticiamiento popular, pero no se asusten, fue una terrible experiencia, pero ocurrio en el mundo virtual. Resulta que como padre de familia pertenezco al grupo de whatsapp del aula, mismo que estaba dirigido a que los padres nos apoyemos en el duro quehacer educativo de nuestros hijos; pero que de pronto cambio, volviéndose en una seguidilla de argumentos vagos -por algo dicen que la ignorancia es atrevida- destinados a desprestigiar la labor docente y así justificar su oscuro fin: no pagar la pensión. Quienes me conocen saben que defiendo mi carrera a capa y espada, así que entre en lo que pensé podría llegar a ser una conversación alturada; lamentablemente se convirtió en una linchamiento -repito, virtual- no solo contra mi persona, sino que además alcanzó a todos aquellos que trabajamos en el sector privado en educación: ¡ni el vigilante se salvo!
Aquello que fue anecdótico en su momento, ahora se ha convertido en un asunto prioritario. Los agitadores sociales, la prensa mermelera y los políticos populistas andan con ansias criminales de figurar y han puesto la mira a los colegios privados. La discusión se ha centrado en si la educación virtual tiene igual valor académico que la presencial, en la presentación del programa de recuperación de clases y en la presunción -injustificada- que la modalidad educativa virtual debería tener un costo menor; todo esto aún cuando persiste la incertidumbre sobre el reinicio de las clases presenciales y a pesar de que los colegios siguen operando con el mismo personal que lo hacen regularmente.
A los trabajadores de la educación privada en el Perú nos vienen atacando por todos los frentes, por un lado un impresentable organiza encuestas online y obtiene tribuna en todos los medios de comunicación, por otro los periodistas sedientos de sangre que han visto que esta historia vende, y en última instancia los padres de familia que no dudan en satanizar a los directivos y docentes de las instituciones privadas. El mensaje es más que claro, no se valora la labor docente en el Perú, así de simple.
El compromiso de los profesionales en educación es lo único que sostiene
el sistema educativo del Perú en estos días.
Con la mayor parte de la educación privada “contra las cuerdas” por falta de pago, se pone en serio riesgo la continuidad escolar de millones de niños y jóvenes en el Perú; los cuales además crecerán con la idea de que la educación es una profesión prescindible, de segundo orden. Parece que las autoridades no se terminan de dar cuenta que la ignorancia es tan o más dañina que cualquier virus, pues ni una palabra de aliento mandan a los docentes por estos días. A pesar de ello, estos artesanos del conocimiento mantienen una cordura envidiable, mientras esperan pacientemente que el Poder Ejecutivo se manifieste y empondere la labor que vienen realizando.
El trabajo en el sector educativo se ha incrementado, los directivos ahora tienen que tomar medidas de urgencia para lograr virtualizar la educación, reestructurar una y otra vez los planes anuales, fomentar planes orientados a lograr alcanzar los objetivos pedagógicos en medio de una cultura de calidad total, gestionar y dosificar los tiempos de los docentes a su cargo, administrar los cada vez más escasos fondos para actualizar diariamente los entornos digitales, entre otras. Por su parte, un maestro debe organizar su tiempo y espacio entre su labor docente y los quehaceres propios de la vida familiar y personal (mismos que debido a la coyuntura se dan dentro del mismo espacio físico), aprender sobre la marcha el uso de medios digitales, elaborar material de estudio, buscar herramientas de retroalimentación, generar espacios de intercambio, apoyar a los estudiantes que necesitan mayor atención, absolver las consultas de los padres y un largo etcétera forman parte del día a día de todos ellos en tiempos del coronavirus.
Los profesionales en educación de todo nivel vienen siendo vapuleados y sometidos al escrutinio público, a pesar de ser ellos los únicos que en medio de esta situación de emergencia entregan lo mejor de su tiempo y calidad profesional por atender y cuidar a los niños y jóvenes a su cargo, demostrando que lo suyo es vocación pura. El aislamiento social obligatorio ha forzado a quienes serán el futuro del país a permanecer dentro de sus hogares, alejados de su vida educativa y social; por ello las escuelas privadas buscan ventanas de comunicación para garantizar su continuidad en el sistema educativo, procurarles una educación de calidad, conseguir los objetivos establecidos de acuerdo a su edad y brindarles una válvula de escape frente al stress propio de la atípica situación que les ha tocado vivir a su temprana edad. ¿Qué reciben estos profesionales a cambio? Despiadadas críticas, nulo apoyo de muchos padres de familia, renuencia al pago de los compromisos asumidos, mutis total de las autoridades educativas y cero apoyo del Gobierno Central. Reitero, a los docentes les están haciendo sentir que son poco o nada importantes.
Porque todos los profesionales en educación hemos visto y oído todo lo que han dicho en estos días los periodistas, opinologos y oportunistas de turno, ¿realmente creen que en las circunstancias actuales se debe cuestionar el pago de las pensiones escolares poniendo en tela de juicio la educación que se viene impartiendo?
En estos momentos la labor educativa cumple una función crucial, no solo por el bienestar educativo de los estudiantes, sino también por su salud mental y por esa gran enseñanza adicional que les quedará en el sentido de que en este mundo debemos estar siempre preparados para hacer frente a la adversidad y superarla.
Ante la falta de reconocimiento, ayuda y valoración por parte del Poder Ejecutivo; quiero decirles a todos y cada uno de mis colegas docentes que son merecedores de todo el aplauso, respeto y gratitud; porque a pesar de observar con profunda preocupación esa subcultura de no pago que se pretende normalizar y que hace sospechar que podría haber cierre de colegios y suspensiones o despidos; se sigue luchando, fieles a los principios y vocación educativa.
La única y gran verdad es que la educación no puede parar, y ahí donde encontremos dificultades, nos reinventaremos para superarlas; porque los docentes seguimos creyendo en un mundo mejor; un mundo donde haya mayor educación, cultura, tolerancia y respeto; un mundo donde realmente se valore nuestra labor. Damas y caballeros, orgullosamente digo ¡soy docente, y no me rindo!

sábado, 11 de abril de 2020

Educación, stress, coronavirus y estupidez

Educación, stress, coronavirus y estupidez

Por: Mg. Francisco Martínez Salinas

Tiempos difíciles los que nos ha tocado vivir, hace unos meses nos preparábamos para recibir el año 2020 de la mejor manera, con la firme promesa de perseguir nuestras metas e ilusiones, cueste lo que cueste; pero el destino nos tenía preparada una sorpresa, un caprichoso virus nos ha sometido al aislamiento haciendo que vivamos inmersos en la incertidumbre.
Se ha vuelto un cliché la frasecita “seamos empaticos”, pero cada vez que la escucho la cuestiono más, cada vez es más notorio como muchos la utilizan para justificar sus injustificables actos, cada vez se vuelve más fuerte el tufillo egoísta que la rodea. Muchos la están utilizando para decirnos que les tengamos paciencia, que comprendamos su situación, que nos pongamos en su lugar; pero se olvidan que “el espejo tiene dos caras”, no piensan qué todos habitamos el mismo planeta y que, hoy por hoy, tenemos los mismos problemas.
Pero, pobre de aquella persona que al escuchar esta frase se atreva a decir que también se pongan en su lugar y que todos tenemos problemas pues al hacer esto automáticamente serán calificados de no empaticos y eso los llevará rápidamente a ser catalogados como intransigentes, desconsiderados, malvados y un largo etcétera. Es ahí donde se desenmascara el truco de “seamos empaticos” (en plural) y se configura el verdadero mensaje, el mensaje de “entiéndeme a mi, no me importa tu situación”.
Y es que al letal coronavirus debemos sumarle ahora otra peligrosa plaga, la del comportamiento humano en situaciones límites. Así, por un lado vemos con temor el avance de una enfermedad que ataca a todos por igual, sin distinguir clase social, edad ni credo; por otro lado vemos la caída paulatina de nuestras expectativas sociales. Es entonces que el stress nos invade y somos -literalmente- capaces de cualquier cosa; aparece así la afirmación del propio yo por encima de todo.
Debemos añadir a nuestra ecuación la subcultura de la ignorancia en la que vivimos los peruanos, y rápidamente aparecen las actitudes egoístas, el incumplimiento del deber, y un desprecio total por la vida. Porque los límites se los pone uno mismo, somos nosotros quienes nos autoregulamos; y la mayor fortaleza de un hombre es son su educación, formación y valores. Y, si bien es cierto, muchos peruanos cumplimos a rajatabla las medidas orientadas a prevenir la propagación del virus, también es cierto que a un significativo número de compatriotas les importa un rábano el bien común pues siempre tienen una justificación para buscar su conveniencia o bienestar personal por encima de todo y de todos.

Muchos han encontrado en el coronavirus la excusa perfecta para imponer su parecer, quebrantar la ley y huir de sus obligaciones.

Las medidas para frenar el impacto del coronavirus nos han llevado al stress, lo cual ha hecho que muchos demuestren su pobre educación y cultura, pretendiendo ser dueños de la verdad última y absoluta, y presumiendo que son los grandes afectados. A todas aquellas personas que han llevado su ignorancia al límite de la estupidez debo recordarles que la ignorancia es atrevida... hasta que la enfermedad toca su puerta. No esperen hasta ese fatal momento, seamos realmente empaticos y por el bienestar propio y del prójimo cumplamos con nuestras obligaciones y con la ley; y que Dios nos ampare en estos difíciles momentos.

jueves, 12 de marzo de 2020

Valores trastocados

Valores trastocados
Una critica a nuestra escala de valores
Por: Mg. Francisco J. Martínez Salinas
Una niña de tan solo 4 añitos ha tenido una horripilante muerte, y como “buenos peruanos” nos corresponde juzgar al responsable de tan execrable hecho. Por increíble que parezca, los ojos acusadores no caen principalmente sobre el homicida, tenemos como principal culpable a la madre de la niña.
Resulta que el degenerado, psicopata, malbicho, energúmeno, bestia, sanguinario y despiadado violador y asesino termina siendo un pobre e indefenso menor, una criatura confundida que no es responsable de sus actos; mientras que la madre pasa a ser una terrorífica, siniestra, vil y cruel persona que cometió la atrocidad de dejar a su niña en un lugar que presumía seguro, como lo es su propia casa. Y ese es el pensamiento de muchos, por increible que esto parezca.
Para aquella triste señora que es la madre de la niña, el grosero error de dejarla en casa -práctica muy usual en nuestro país- y la tremenda irresponsabilidad no volver a tiempo a casa por caer presa de los placeres de la noche; tuvieron un precio demasiado alto, costaron la vida de esa inocente criatura que era su hija. Esta será una pesada cruz con la que tendrá que cargar por el resto de sus días.
Pero para muchos peruanos -que no perdonan, humillan- la madre es una criminal, inclusive hacen alusión al código penal, dándosela de juristas e interpretando este a su antojo. Aquellos que sustentan que la madre es culpable de este despiadado y enfermizo acto criminal; seguramente serán los mismos mononeurales que culpan a las víctimas de violación por haber provocado al “pobre” violador al estar vestidas de una forma “sugerente”.
Estamos hartos de la escalada de violencia que vive el Perú, aburridos de esperar por un programa de salud mental, cansados de un poder judicial corrupto y reventados de autoridades abusivas con los más vulnerables; pero no dejemos que los medios nos manipulen y que cambiemos nuestros valores, los buenos somos más, pero debemos recordar que el culpable es el agresor SIEMPRE.

domingo, 19 de enero de 2020

Es hora de ser Buen Ciudadano

Es hora de ser Buen Ciudadano
Por: Mg. Francisco J. Martínez Salinas

La Real Academia de la Lengua Española nos indica que un ciudadano es una persona considerada como miembro activo de un Estado, titular de derechos políticos y sometido a su vez a sus leyes. Esta situación, llevada a la actualidad de nuestro país nos debería llevar a decir que el próximo 26 de enero ejerceremos nuestro derecho a elegir nuevas autoridades; entonces, ¿por qué muchos lo tomamos como una obligación? Existen posiciones marcadas al respecto, pero en esta ocasión me detendré en dos de ellas.
La primera es aquella en la cual  queda la imagen de que fuimos víctimas de medidas populistas dirigidas a “darnos en la yema del gusto” pero con el altísimo precio de distraer nuestra atención de las cosas realmente importantes. Seamos honestos, la mayoría apoyaba la disolución del Congreso por considerarlo una institución formada mayoritariamente por incompetentes y corruptos; pero lo más importante era que se había instaurado la idea que los desaforados congresistas no podrían ser elegidos nuevamente y que el Gobierno actuaría con firmeza en dar solución a los múltiples y graves problemas del Perú. Al final de cuentas no se dieron ninguno de los supuestos y entonces ahora el pensamiento es que -como diría el Chapulín Colorado- se aprovecharon de nuestra nobleza.
La otra postura es la de aquellos que sienten que la clausura del Poder Legislativo obedece a una bravuconada populista del Poder Ejecutivo, una suerte de prueba de fuerza. Y es que la forma en la cual se sucedieron los eventos fue hasta vergonzosa. Queda entonces la idea de que el cierre se dio por un capricho presidencial, sin que exista una real voluntad de hacer bien las cosas en beneficio del pueblo, y sin ser consciente del tremendo gasto en el cual tiene que incurrir este país, un país en el cual las necesidades son demasiado grandes. Para estas personas el hecho de sufragar supone avalar un accionar que consideran inaceptable por parte de la máxima autoridad del país y de su grupo de poder.
Para todos mis compatriotas que se sientan identificados con lo mencionado en forma precedente, para quienes están pensando en simplemente viciar su voto, y para aquellos que votaran por un partido “no tradicional” con el único fin de eliminar del escenario político a los partidos que consideran malos; debo decirles que ha llegado la hora de asumir responsabilidades frente al desarrollo de nuestra sociedad, ha llegado el momento de ejercer nuestro derecho de tomar decisiones en beneficio del país, ahora es cuando debemos dejar de lado posiciones personales en procura del bien común.
Dejemos de lado el diccionario, no basta con ser simples ciudadanos pues es momento de  convertirnos en ciudadanos virtuosos y conscientes; de aquellos que se informan y analizan las diferentes propuestas con la finalidad de obtener un juicio crítico y con ello tomar la mejor decisión. Es momento de dejar de decidir por una foto bonita, por una propuesta populista o por amiguismos; es hora de dejar de ser víctimas de nuestras propias decisiones y de elegir en beneficio del país: es hora de ser buen ciudadano.

miércoles, 15 de enero de 2020

En busca de una Buena Educación

En busca de una Buena Educación
Por: Mg. Francisco Martínez Salinas

Tengo la convicción plena de que el sistema educativo peruano es una oda a la mediocridad y el conformismo; es un sistema que se encuentra muy lejano de fomentar el conocimiento y peligrosamente cercano a normalizar la ignorancia. También pienso que ese es el plan de los gobiernos, después de todo, un estado inmerso en la ignorancia es un pueblo sumiso y fácilmente manipulable, mismo que les permitirá mantenerse siempre en los círculos de poder.

"Siempre una obediencia ciega supone una ignorancia extrena" Jean Paul Marat

Venimos siendo testigos de la eliminación progresiva de cursos dentro de la curricular escolar -y son justamente aquellos cursos que nos servían para conocer y valorar nuestro legado histórico y para formarnos como buenas personas y ciudadanos- y de la clara situación de desventaja en la que un docente debe llevar a cabo su práctica dia a día. En medio de esta dinámica no han tardado en aparecer situaciones que parecen salidas de una película de ficción, escenas en las que los niños y jóvenes disfrutan torturando y humillando a sus compañeros y maestros.
En nuestro país el nivel educativo es pobrísimo, con una educación pública que deja mucho que desear. Ante este panorama, las autoridades educativas pretenden engañarnos con supuestas mejoras, centrando para ello su trabajo en obtener buenos resultados en las evaluaciones ECE y PISA, armando con ello lindas y coloridas estadísticas que rápidamente son publicadas por los medios de comunicación masiva: quieren “vendernos” la idea de que la educación peruana tiene un crecimiento académico exponencial.
Pero la realidad es otra, una formación integral va más allá del aprender matemática, comunicación o ciencias (lo que evalúan las pruebas mencionadas previamente); necesitamos formar ciudadanos que conozcan cómo funciona el mundo que los rodea, que sepan convivir pacifica y constructivamente, que contribuyan a la mejora de la sociedad, que descubran que es aquello que les apasiona, que comprendan que la vida está llena de retos por superar, que adquieran la capacidad  de adaptarse a un mundo que está en constante cambio y que sepan respetar y cuidar de sí mismos y de los demás.

“Educar la mente sin educar el corazón no es educación en absoluto” Aristóteles

En resumen, y contrario a lo que nos quieren hacer creer, falta mucho trabajo por hacer; trabajo que no será posible mientras no exista una mayor asignación presupuestal para la educación y una adecuada distribución de la misma, mientras no se plantee un diseño curricular acorde a nuestra realidad y orientado hacia la formación plena de la persona, mientras la docencia siga siendo considerada como una carrera de poca importancia, y mientras las personas no entiendan que solamente una buena educación nos ayudará a salir adelante como pueblo. Mientras tanto, seguimos condenados a una busqueda ciega de la buena educación.

martes, 24 de diciembre de 2019

Trabajando en medio de la informalidad

Hace un tiempo escribía acerca de la viveza criolla, idea que pude ver comparten muchas personas, el problema son aquellas que no comparten el concepto y han hecho de las malas prácticas una insana y peligrosa costumbre. Y es que el agente de realidad para la viveza criolla, por lo menos en un país como el nuestro, es la desgracia.
Hace poco más de dos años fuimos testigos de la terrorífica muerte de unos jóvenes que trabajaban adulterando las marcas de tubos fluorescentes en condiciones muy cercanas a la esclavitud. Todo el Perú se escandalizó, pero aún hoy la informalidad, la desigualdad, la explotación y la desgracia siguen de la mano, ¡a todo nivel!
El triste final que tuvieron las vidas de dos jóvenes trabajadores de una franquicia internacional de comida rápida ha encendido los ánimos y pone nuevamente sobre el tapete las penosas condiciones en las que trabajan muchas personas en nuestro país. Pero no pequemos de ingenuos, no nos dejemos llevar por aquellas voces que pretenden culpar a las prácticas abusivas que las poderosas transnacionales instauran en nuestro país; la culpa real es de la informalidad, corrupción e impunidad que se conjugan en un sistema laboral nefasto.
Comparto plenamente el concepto de que Arcos Dorados es responsable, pero ¿acaso es el único? Queridos lectores, no se engañen pues el ministerio del trabajo, la sunafil, la sunat, las autoridades municipales, el indeci y todos aquellos organismos que deberían velar porque las condiciones mínimas de seguridad y salud se den, son tan culpables como la empresa donde se presentó el fatal accidente.
Pero no solamente estos organismos tienen culpa, la culpa la compartimos todos nosotros, testigos ciegos de un país en el cual el subempleo y la informalidad campean; cómplices de un sistema laboral corrupto y herido que terminamos por aceptar condiciones inaceptables por un sueldo de miseria.

¿Acaso la multa por infracción laboral nos devolverá a estos jóvenes? ¿Será que las inspecciones que realizan por estos días las municipalidades lograrán volver el tiempo atrás? ¿Algún día la sunat medirá a todas las empresas con la misma vara? ¿Servirán los comentarios en redes acerca de la explotación laboral en el pasado para limpiar las conciencias? ¿Seremos capaces de valorar nuestro trabajo y hacer respetar nuestros derechos en un futuro cercano?
La respuesta a todas estas preguntas es un rotundo no; y nada de esto cambiará hasta que abandonemos la subcultura en la cual vivimos, aquello que algunos han llamado cultura chicha.

sábado, 2 de noviembre de 2019

Nos seguimos creyendo "vivos"

El nuestro es un país muy curioso, un estado en el cual vivimos pensando en “sacarle la vuelta” a la ley, una nación en la cual cualquier motivo es válido para “hacer nuestro agosto”, somos un pueblo que se siente orgulloso de su “viveza criolla”.
Grandes tragedias se han dado -y se siguen dando- en nuestro querido Perú, mostramos una marcada incapacidad de salir del subdesarrollo y somos -una y otra vez- victimas del populismo y falsas promesas de los políticos y grupos de poder; todo esto a causa de “hacernos los vivos”, por no respetar ni hacer respetar las reglas que nos podrían llevar a tener un futuro promisorio.
Se dice que el peruano es “vivo” cuando toma una filosofía de vida que le lleva a obtener una ventaja, a realizar el mínimo esfuerzo y a obtener el máximo beneficio; todo esto sin tomar en cuenta el bien común ni los derechos del prójimo.
Resulta muy triste ver que en el Perú son muchos los que piensan y actúan bajo este estilo de vida, como mecanismo para obtener “mejores” resultados, y los resultados los sufrimos todos. Un dato importante es que en los países que se emplea la “viveza criolla” como escuela popular de vida, viven en medio de la crisis política, social y económica; razón más que suficiente para cambiar, pero...
Ser “vivos” nos lleva a actuar carentes de ética, valores ni principios; a faltar el respeto a los demás y a las leyes; a vivir en medio de la corrupción administrativa y política; a solucionar los problemas con sobornos o favores ilícitos; a no cumplir con la palabra ni las obligaciones contraídas; a ignorar, minimizar y hasta burlarse de la desgracia ajena; a vivir en medio de anomalías y desviaciones sociales, culpando siempre a otros de nuestras faltas; a pasar por alto la importancia de la educación y cultura; entre otras.
Por suerte el ser “vivos” es una actitud, misma que podemos ir descartando de nuestras vidas; y lo haremos priorizando el uso de nuestro intelecto y nuestras habilidades sociales para aprender, entender, razonar, tomar decisiones correctas y vivir en armonía con la sociedad y el entorno. Solo así, emprenderemos el viaje al desarrollo y la prosperidad.

jueves, 10 de octubre de 2019

Poniendole precio de un sol a tu vida

Lo increible de esta historia es que del mismo lugar parte movilidad formal y gratuita proporcionada por la municipalidad distrital, y que se encuentra solamente a cinco cuadras de la estación de la linea del metro

6.00pm en el distrito de San Borja en Lima, para ser más precisos en la esquina de la avenida del Parque Sur y el Jirón Remington, mi agudeza visual me indica que pronto se liberará un espacio para poder parquear un automóvil, pero de pronto, un tipejo de dudosa reputación se planta frente al estacionamiento y con palabras altisonantes ahuyenta a quien ose tratar de dejar su vehículo ahí; muy cerca por la calle Pietro Torrigiano se escucha el “ronronear” de un motor, y pronto aparece un automóvil y se aparca en el sitio que resguardaba la fiera antes mencionada. Cual gacelas, seis personajes corren hacia el vehículo particular estacionado, abordan atropellándose el uno al otro, y el piloto -enfundado con un fotocheck- parte como si fuera piloto de fórmula 1 hacia la estación San Borja Sur. Son siete cuadras que reportarán un ingreso de seis soles al colectivero, ¡negocio redondo! pero, la seguridad de las personas, ¿dónde queda?
En Lima se estima que operan más de treinta mil colectivos informales (fuente, El Comercio, 13 de Junio de 2019); es decir, ¡tenemos más de treinta mil asesinos en potencia recorriendo nuestras calles! Lo peor de todo es que somos nosotros mismos quienes les brindamos la oportunidad de atentar contra nuestras vidas, al hacer uso de sus irregulares servicios y pagarles por ello.
Pero eso no es todo, como vecino de la zona en mención, he podido ver cómo los efectivos policiales y de la GTU se hacen de la “vista gorda” permitiendo que estos tipejos hagan su agosto. ¿La culpa es de los colectiveros solamente? Absolutamente no, la culpa es compartida con todos aquellos usuarios que le ponen un precio de un sol a sus vidas (el precio del pasaje), con los efectivos policiales que no hacen nada a pesar que saben de sobra acerca de lo que viene ocurriendo, con los “chalecos amarillos” que dicen que no pueden actuar efectivamente ante esta gente, y con los “jaladores” de estos medios de transporte clandestinos y asesinos. Dios quiera que mañana no tengamos que lamentar víctimas, pero de ser así, ojalá todos tomen su posición y asuman sus responsabilidades: las autoridades ciegas, los usuarios irresponsables y los prestadores delincuentes. Espero que todo este caos e impunidad acabe pronto, después de todo, los habitantes de la ciudad que albergó los últimos Juegos Panamericanos, ¿no pueden caminar unas cuantas cuadras?

sábado, 24 de agosto de 2019

Secuestrados por la Violencia

“Somos libres, seámoslo siempre” reza nuestro himno nacional; preciosa pieza de arte compuesta por encargo de nuestro primer libertador, don José de San Martín; porque nuestra libertad -según los textos de historia- no se término de configurar hasta qué Ramón Castilla abolió la esclavitud. Lamentablemente, hoy en día vemos que esta frase no se cumple pues vivimos inmersos en una espiral de insania que ha motivado que nos volvamos un país secuestrado por la violencia.
A diario nos enfrentamos a escenas de violencia de todo tipo -callejera, doméstica, de género, etcétera- pues se ha encontrado en la agresión una forma de validar posturas; nos confrontamos a situaciones límite donde la vida no vale más que un par de soles; nos topamos con hechos inverosímiles que ponen en tela de juicio nuestra propios valores. En resumen, moramos en un país donde la violencia es tan predominante como la humedad en Lima.
Ante esta situación, los peruanos vemos que nuestra libertad ha sido coactada o impedida, pues no podemos decidir libremente sobre qué hacer o a dónde desplazarnos; antes debemos ponernos a pensar en los peligros que nos podría traer el solo hecho de hacer aquello que queremos hacer. ¡Cuántas veces terminamos presos en nuestros propios hogares!
El descontento, malestar y temor son palpables; por ello que los pueblos no dudan en pedir que los militares salgan a las calles a imponer el orden, que las penas sean más drásticas y de aplicación real, que a los menores que delinquen se les castigue con todo el peso de la ley y se les deje de considerar simples “infractores”, que se reordene el caos vehicular y se elimine a los choferes asesinos, que se reorganice, profesionalice y humanice al poder judicial y a las fuerzas del orden, que se reformule y reestructure el modelo educativo para hacerlo más competitivo, y que se destierren en forma definitiva todas las formas de corrupción.
A nuestras autoridades parece no importarles -¿o será que no se dan cuenta?- del gravísimo problema social que se está configurando. Esperamos que cuando pretendan tomar alguna acción real no sea demasiado tarde; porque si las cosas siguen así, el descontento podría acarrear diferentes formas de reacción por parte de los pueblos.
Mientras tanto invito al presidente Vizcarra a dar un paseo dominguero por las calles de Lima sin su seguridad personal, al premier Del Solar a dejar su vehículo estacionado en la vía pública y a su equipo de ministros a pasear por los puentes peatonales de Lima hablando por sus modernos celulares; quizá así se den cuenta de lo que hablamos.

domingo, 7 de julio de 2019

Y ahora, ¿quién podrá defendernos?

La sonrisa de la señorita del counter de Peruvian Airlines era típica de un comercial de crema dental, por esta razón ya esperaba lo peor; sin embargo, me indicó que en esta ocasión sería solo una postergación de casi cuatro horas y con “sanguchitos” como compensación. En realidad no sabia si reírme o llorar frente a esta situación, cuando de pronto recordé que tenía pendiente mi artículo para nuestra revista.
Aunque estaba tentado a escribir acerca del pésimo servicio que prestan ciertas aerolíneas, hay situaciones que indignan más que ello; situaciones como el encarcelamiento que vienen sufriendo los policías y civiles que se vieron en la obligación de enfrentarse a la delincuencia y como resultado abatieron a algún hampón.
Si hace años venimos viendo con estupor cómo muchos civiles que hicieron uso de su armamento legal para ejercer su legítimo derecho de defensa, terminaron tras las rejas; ahora la situación se agrava pues somos testigos de la forma como las fuerzas del orden también terminan prisioneros por haber tenido que emplear sus armas de reglamento en cumplimiento de sus funciones.
Por estos días la indignación del pueblo ha ido creciendo al ver cómo los policías que combatieron con valentía y heroísmo a las hordas del terror e insania delincuencial terminan siendo investigados y privados de su libertad. El caso más sonado -pero no el único- es el del joven y valeroso suboficial Elvis Miranda, quien en medio de un enfrentamiento con una banda delincuencial, abatió a uno de ellos.
Seamos honestos, en nuestro país la Policía Nacional no goza de muy buena reputación a causa de algunos malos elementos; pero cuando encontramos a un agente resuelto a cumplir con su labor poniendo en riesgo su propia vida, la justicia lo castiga encarcelándolo, enviándolo a convivir con aquellos elementos que combate en su día a día, mandándolo a un ambiente hostil y adverso en el cual seguramente tendrá que pasar mil y un penurias.
Casos similares al del suboficial Elvis Miranda le vienen ocurriendo también a otros 93 policías que en cumplimiento de su deber abatieron o hirieron a peligrosos delincuentes y hoy -por absurdo que parezca- son procesados por el Poder Judicial.
Al igual que la mayoría de peruanos me encuentro muy indignado por esta situación, convencido de que el sistema de justicia es una calamidad, pero -sobre todo- preocupado por la actitud que podrían tomar los policías en caso de emergencia. La delincuencia ha ganado terreno en nuestro medio a pasos agigantados, si antes sentíamos preocupación por la inseguridad reinante en las calles, ahora debemos sentir pánico porque la justicia ha atado de manos a las fuerzas del orden.
A nuestras autoridades decirles que no queremos conferencias de prensa, no queremos barullo ni populismo de quinta; los peruanos queremos a nuestros defensores libres y haciendo lo que mejor saben hacer, cuidando nuestra vida aun a costa de la propia.

domingo, 12 de mayo de 2019

La Necesidad de un Nuevo Impulso en la Educación Privada

Contrario a la creencia popular, quienes invierten y trabajan en educación están muy lejos de poder vivir en la opulencia.

En nuestro país existe la educación pública y la educación privada; es así que dentro del sistema educativo existen los colegios privados, mismos que aparecen por dos razones fundamentales: el Estado no puede satisfacer la demanda educativa del país y la deficiente calidad educativa de los colegios públicos.
Sendas leyes de fomento a la inversión privada en educación dieron pie a un crecimiento acelerado -y desordenado- del sector; sin embargo, hoy en día existe un oscuro marco regulatorio que está poniendo en jaque a estas instituciones.
Y es que las autoridades nunca pusieron freno a la aparición de nuevas instituciones lo cual rápidamente saturó el mercado; esto hace muy complicado que se pueda incrementar las pensiones escolares, principal -y en muchos casos única- fuente de financiamiento de estos colegios. Pero además, hoy en día existen múltiples sobrecostos que limitan el margen de acción de los colegios.
Dentro de estos costos debemos incluir los crecientes costos regulatorios del INDECI, Municipalidades y el Ministerio de Trabajo; los nuevos costos que implica la política de protección de datos y la adopción de la facturación electrónica; pero el más importante es el sobrecosto en el cual todas las instituciones educativas privadas deben caer que es el de gestión de cobranzas.
Sucede que en nuestro país existe una ley, la Ley de Protección de la Economía Familiar, que impide a las empresas prestadoras del servicio educativo -léase colegios- el cobro de las pensiones. La legislación es tan nociva que deja completamente desprotegidos a los colegios en caso de impuntualidad o -en el peor de los casos- incumplimiento en el pago de las pensiones escolares. Ante cualquier intento de cobrar, el INDECOPI se encarga de castigar al colegio con elevadas multas aduciendo que se han utilizado formulas intimidatorias para el cobro de pensiones.
Inicialmente los colegios recurrieron a los préstamos de entidades financieras -lo cual de por sí genera un costo adicional por los intereses- y luego no quedó más alternativa que crear una división encargada de la gestión de cobranzas. Abogados, cartas notariales, uso de centrales de riesgo y judicialización de las deudas han creado un nuevo gasto en las instituciones.
Ante este sombrío panorama muchos proyectos se han postergado, la inversión en educación ha retrocedido y los sueldos se han congelado. Muy contrario a la creencia popular, quienes invierten y trabajan en educación están muy lejos de poder vivir en la opulencia; hoy por hoy, muchos viven endeudados y en medio de la incertidumbre.

Detrás del Sistema Educativo Escolar Privado en el Perú, existe un oscuro y nocivo marco regulatorio que hace muy difícil operar a los colegios.

¿Será que los padres de familia no se dan cuenta de ello? ¿Se sienten bien jugando sucio a las personas que día a día trabajan en bienestar de sus hijos? Señores, piensen que al hacer esto están dando un pésimo ejemplo a sus hijos, ejemplo que es imborrable y que marcara sus vidas por siempre.
¿Qué pretende el gobierno con ello? ¿Acaso será que buscan que el nivel educativo baje? Esperamos que no sea así y que pronto tomen cartas en el asunto, caso contrario este importante sector terminará por colapsar en un futuro próximo.




martes, 16 de abril de 2019

Perú, país de políticos cortineros

Para nadie es un secreto que la situación en el Perú es bastante turbulenta por estos días; múltiples problemas mantienen en vilo a la población y han puesto en jaque al gobierno de Martin Vizcarra.
La Defensoría del Pueblo registró 183 conflictos sociales al mes de Marzo, 135 de ellos activos. ¿Qué hacen nuestras autoridades al respecto?
Podemos mencionar, entre otros, los serios problemas sociales surgidos en Cotabambas que incluyen bloqueos de carreteras, la misteriosa aparición de contenidos dañinos en los textos escolares distribuidos por el gobierno, la incontenible llegada de migrantes sin una adecuada política migratoria, las lamentables pérdidas humanas de los enfrentamientos entre los agricultores-cocaleros de Puno y los agentes del orden, y la sensación de temor generalizado en la población debido a los alarmantes índices de inseguridad; son solo algunos de los temas que nuestras autoridades no saben manejar adecuadamente y que mantienen en ascuas a la gran mayoría de peruanos.
En respuesta a tamaña preocupación e incertidumbre, solamente encontramos políticas demagogicas y populistas que no enfrentan los problemas de manera real y efectiva; disculpas públicas que tampoco representan solución alguna y absurdos e interminables enfrentamientos entre los poderes del Estado.
Ante esta marcada inoperancia de parte de nuestras autoridades, el pueblo ha empezado a reaccionar, y así los índices de desaprobación del gobierno se incrementen en progresión geométrica.
Es entonces que aparece, como por arte de magia, la noticia bomba, aquella que hace que nos olvidemos -por lo menos de momento- de todo el acontecer nacional. Para que esta primicia tenga un mayor impacto se requiere un sacrificio: habrá que llevar a alguien a la hoguera política. Y es así que se anunció con bombos y platillos la detención del expresidente Pedro Pablo Kuczynski, ¡la cortina de humo perfecta!
No discuto en absoluto dicha medida, pero resulta curioso que cada vez que el actual gobierno tambalee, aparezca una noticia de alto impacto. Recuerdo las detenciones de hace unos meses atrás de la excongresista Keiko Fujimori y posteriormente la del también expresidente Alberto Fujimori; pero también recuerdo que por aquellos días existian ya problemas en el país, problemas que aún no se resuelven.
Reitero que no es mi intención defender a estos nefastos personajes, de hecho tampoco pongo en tela de juicio su responsabilidad frente a los ilícitos que se les imputa; pero llama poderosamente la atención que estas detenciones se den justamente en momentos en los que nuestras autoridades deberían estar trabajando en dar solución a los diferentes males que nos aquejan, dando prioridad a aquellos que representen una mayor urgencia. ¿Lo más urgente era detener a estas figuras? ¿Realmente existe riesgo de fuga de ellos?
El peruano es, por lo general, revanchista; quizá por ello muchos celebran estas detenciones. Pero no por ello debemos olvidar o pasar a segundo plano la verdadera problemática que atraviesa nuestro país, como seguramente algunos habremos hecho. De ser así, y con el apoyo de los medios de comunicación masiva; seguramente nos llevará a que en las próximas encuestas la aprobación del Presidente Vizcarra suba algunos puntos; con ello finalmente se habrá graduado de político cortinero.

viernes, 5 de abril de 2019

Once Minutos Cuarenta Segundos

Normalmente no reviso las denominados publicaciones y videos vírales; por lo general no hacen más que evidenciar que las cosas no van bien en nuestra sociedad, pero sin dar alternativa de solución alguna. Sin embargo, ver un video con una duración de 11’40’’ me llamo la atención, más aún si los primeros comentarios que logré ver denotaban dos posiciones opuestas y radicales.
Revisar el video fue una de las peores decisiones que he tenido en los últimos días, no puedo superar la sensación de asco e indignación que me ha producido ver la podredumbre en medio de la que vivimos; no solo de parte del pseudotaxista matón que descargó toda su rabia y frustración contra un adulto mayor, también al ver la indiferencia total de los testigos y la nauseabunda parcialización de muchas personas para con el agresor.
"La violencia jamás resuelve los conflictos" Juan Pablo II
Para quienes son ajenos a esta historia, les contaré que un maleante disfrazado de taxista empieza a seguir y filmar a una persona de la tercera edad, aduciendo que está le había pagado solamente once soles por el servicio, cuando él consideraba que el lo valor real era de trece soles. El veterano cliente le manifestó en reiteradas ocasiones que no contaba con el dinero, llegando a pedir la mediación de un policía para solucionar el impase. Lamentablemente el -dizque- transportista tenía otras “ideas” para cobrar los dos soles faltantes; este nefasto personaje tenía “sed de sangre”; y no paró hasta tener en el piso al anciano y propinarle una golpiza.


¿Acaso dos soles justifican once minutos y cuarenta segundos de persecución, humillación, golpes y abuso? Aparentemente para muchos compatriotas si; pues el video nos muestra una alarmante reacción de indiferencia frente al pánico mostrado por el veterano individuo -que facilmente podria ser padre o abuelo de muchos de los testigos-, pero también nos hace ver lo fácil que justificamos y nos solidarizamos con una cobarde, desmedida e inhumana agresión.
El tema va mucho más allá del pago de los dos soles; es un tema de crisis de valores en nuestro medio, la cual deriva de un paupérrimo sistema educativo. Es muy fácil para las autoridades decir -tal cómo lo vienen haciendo justamente por estos días- que se está luchando por lograr una educación más inclusiva; pero no son capaces de ver que para ello hay que humanizar la educación, y jamás van a lograrlo si continúan con su política de supresión de los cursos formativos.
El verdadero reto es humanizar la educación
La solidaridad, la tolerancia, el respeto y el honor son valores de trascendental importancia para lograr una sociedad más justa y humana; una sociedad en que podamos convivir en forma digna y alturada pese a nuestras diferencias, una comunidad en la cual podamos vivir en armonía con el medio ambiente que nos rodea, un pueblo que tenga la capacidad de solucionar sus conflictos forma pacífica y saludable. Solamente logrando esto podemos aspirar al verdadero desarrollo social, cultural y económico.

sábado, 30 de marzo de 2019

Pensiones Escolares: Entre el populismo y la realidad

Hace unos veinte días aproximadamente, los principales medios de comunicación anunciaban con bombos y platillos acerca de un nuevo proyecto de ley que la Comisión de Defensa del Consumidor tenía listo para su debate. Este simpático proyecto tiene como fin último brindarle a los padres de familia que tienen hijos en edad escolar, la posibilidad de pagar menos por las pensiones de enseñanza en aquellos meses en los cuales no se complete el mes efectivo.
Hasta el día de hoy no encuentro mayor información al respecto, sin embargo, y sabiendo de la calidad de nuestros congresistas, imagino que habrán contemplado que durante los periodos que no hay clase, los colegios no paguen impuestos, arbitrios, licencias, aportes a essalud, seguros, afp, luz, agua, telefonía, internet, licencias de software, y ninguna de las mil y un absurdas exigencias que les imponen las autoridades educativas, tributarias, laborales y municipales para permitirles operar.
Estoy convencido que nuestros padres de la Patria habrán incluido los lineamientos por los cuales el Estado subvencionará los sueldos de los trabajadores de estas empresas, puesto que la no asistencia de alumnos no los exonera en absoluto de sus labores. De hecho, muchas veces el trabajo durante estos recesos se incrementa; haciendo uso de nuestro sentido común nos daremos cuenta que no es posible que una institución se mantenga sola, por otro lado hay que ser conscientes que la planificación de sesiones de aprendizaje y programación de los periodos académicos no aparecen por arte de magia.
Seguramente nuestro Poder Legislativo se habrá preocupado también por la situación económica de los trabajadores de estas instituciones, quienes en muchos casos no pueden acceder a mejoras salariales debido al alarmante índice de morosidad en los pagos de pensiones en los centros educativos privados. Por ello estoy convencido que este proyecto incluye un conjunto de poderosas medidas para garantizar el pago puntual y oportuno de las obligaciones contraídas por los padres de familia; mismas que muchas veces dilatan y evitan al amparo de la absurda legislación vigente, la cual ha dado origen a una generación de padres frescos que saben que no podrán pagar la pensión, pero aún así matriculan a sus hijos porque la ley los protege.
Hasta ahora he escrito pensando en que ¡vale la pena soñar! Pero al volver a la realidad, esta se encargará de eliminar mi convencimiento, seguridad y fe en las autoridades legislativas; me devolverá al crudo y duro escenario de un congreso súper poblado de improvisados que pretenden perpetuarse en el cargo utilizando medidas populistas y efectistas que calan hondo en una población inmersa en una política nacional de embrutecimiento; una política nociva a la población y que maneja la educación pública a su antojo y pretende eliminar la inversión privada en educación.
Por ello, queridos lectores, si la búsqueda de la mejor alternativa educativa para sus hijos los lleva a matricularlos en una escuela privada, no se pasen de listos y analicen sus posibilidades reales, de manera que paguen lo que se comprometieron en forma completa, oportuna y a tiempo; recuerden que se educa con el ejemplo, y si el día de mañana sus hijos son irresponsables, frescos e incumplidos será porque lo aprendieron de ustedes.

lunes, 7 de enero de 2019

#LaIndiferenciaMata - Indiferencia Nunca Jamás

Nuestros sentidos se agudizan cuando una pseudo estrella de Chollywood hace un escándalo, al presentarse un conflicto de intereses entre los poderes del Estado, si algún ciudadano extranjero -de preferencia venezolano- comete algún ilícito o en caso alguno de los denominados crímenes de odio se cometa. Inmediatamente todos “saltamos” para defender nuestra posición, muchas veces  en forma tan apasionada que no nos importa destruir honras.
La situación cambia dramáticamente y se torna en una total y absoluta indiferencia si vemos alguna agresión o abuso en las calles, si observamos que algún adulto mayor es burlado o violentado, si nos topamos con un menor perdido o desorientado. Somos tan insensibles que muchas veces hasta nos burlamos de la desgracia ajena, no logramos darnos cuenta que nuestras acciones pueden tener efectos dramáticos y lamentables.
Apenas unos días atrás se confirmó la muerte de un pequeño niño, una criatura con transtorno del espectro autista, un chiquillo que podría haber sido su hijo o el mío. Lo lamentable de esta muerte, es que esta se dió como consecuencia de nuestra indiferencia e insensibilidad.
¿Acaso nadie notó que este pequeño no se comunicaba? ¿Es que nadie se percató que estaba perdido? ¿Podemos creer que ninguna persona lo vio deambular desorientado? ¿Será que no hubo ser humano capaz de notar que seguía en una unidad de transporte público en contra de su voluntad? ¿Nadie pensó por un momento que las acciones de este chiquillo frente a la mar brava eran muy temerarias?¿Acaso ya no hay humanidad en las personas?
Mucha gente se precia de ser inclusiva, muestran una careta de ser hombres de bien para defender lo indefendible; pero todo esto es una farsa pues olvidan a nuestros niños, ancianos y personas con discapacidad -las verdaderas poblaciones vulnerables- con quienes si debemos ser inclusivos de verdad y no por moda. La indiferencia mata, y se ensaña con los más desprotegidos; seamos solidarios, indiferencia nunca jamás, ¡seamos humanos!